«El Poderoso ha hecho obras grandes en mí: enaltece a los humildes»
Desde la fe de la Iglesia, María, asociada a Jesucristo redentor, es asumida en cuerpo y alma a la gloria divina.
Jesucristo nos ha precedido en su resurrección, y María, la que por obra del Espíritu Santo lo llevó en su vientre
y lo dio a luz, ha iniciado también junto al Hijo el último día. Y en ella, una criatura como todos nosotros, se
anticipa nuestra resurrección. María vive celestialmente y plenamente identificada con el Hijo. Pero ella sigue
siendo madre, tal como Jesús se la presentó al discípulo llamándola mujer como discípula, y es portadora de
esperanza para todos sus hijos discípulos, que somos todos nosotros como hijos de la Iglesia.
📖 Liturgia y comentario