«Arrendará la viña a otros labradores»
La viña es imagen de la abundancia del amor de Dios, era lo más preciado de un agricultor. Jesús mismo es el hijo, y la viña es el reino de
Dios predicado por Jesús, y anunciado anteriormente por los profetas. Jesús es la piedra angular, desechada porque creían que no valía,
pero es la piedra angular, la clave de un edificio. Es la soberbia de los que se creen dueños lo que lleva a la corrupción de querer
quedarse con la viña. Somos siervos no dueños, y todos tenemos la tentación de servirnos en vez de servir. Cuando dejamos que Dios sea Dios,
es decir, cuando le reconocemos como dueño y nos sentimos parte de su viña entonces damos fruto. Solo la humildad es la tierra abonada que
ayuda a dar fruto con generosidad.
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